Se agudiza la crisis en Mar del Plata y ochenta obreros quedarán en la calle

Pesquera Angelito, Silomar y una tercera de la que no se tiene el nombre, no volverán a abrir cuando termine la cuarentena. En lo que va del año suman más de 500 los obreros que se quedaron sin empleo en la industria pesquera marplatense. Industria que igual quedó al margen del programa de ayuda del gobierno por la pandemia del COVID-19.

Mientras el gobierno deja afuera a las empresas de la pesca del programa de asistencia de emergencia al trabajo y la producción por haber estado excluidas del Decreto 287 que incluyó a la actividad dentro de las esenciales, la cadena fresquera en Mar del Plata se sigue resistiendo y dejando gente en la calle.

Pesquera Angelito funciona bajo la cooperativa Poseidón, en San Salvador 4450, donde trabajan 38 personas entre peones, fileteros y envasadoras. Silomar –nombre de fantasía sin relación alguna con la española Silomar Frigoríficos SL– es una fasonera ubicada en Sicilia al 4400 donde se empleaban 20 obreros del pescado.

Ninguna de las dos volverá a funcionar cuando los barcos fresqueros regresen de cumplir la primera marea luego de estar suspendidas las zarpadas desde el 16 de marzo pasado. Ayer zarpó el Mellino VI y los poteros Arbumasa XXIX y Mishina Maru, y al cierre de esta edición se preparaba el Virgen María. Todos salieron pese a los intentos infructuosos de Jorge Frías por paralizar la flota porque no habían firmado su protocolo. Otro éxito y van…

La noticia de los nuevos cierres en la cadena fresquera ya la sabe el SOIP, desde donde siguen llamando a todos los teléfonos disponibles en un intento de recibir ayuda para detener la sangría y al menos, obtener algún subsidio y bolsones con alimentos para paliar la situación de emergencia social y alimentaria que atraviesa a cientos de obreros.

La nómina no se detiene con las fábricas de Ángel Caballero y la de Aguilar de la calle Sicilia. La informalidad es tal en la industria que un grupo de trabajadores llegó al SOIP en las últimas horas diciendo que el dueño de la planta donde cortaban pescado les avisó que cierra. En el gremio no tienen ni el nombre ni la dirección. Solo saben que son otras 23 personas que se quedaron sin trabajo.

Pesquera Angelito fue noticia en las últimas semanas por la represión que sufrió un trabajador que reclamó ser reincorporado luego que la justicia determinara falta de mérito ante una denuncia por robo formulada por la empresa.

La semana pasada Caballero envió un audio a la encargada que fue distribuido en el grupo de whatsapp en que aclaró que no pagará los 4 mil pesos semanales de garantía por las próximas dos semanas. Que luego de la protesta en Comercial INAL no le mandaron más materia prima y que Vicente Domingo, otro de sus dadores de pescado, no tiene suficiente para todos ellos.

“Busco pescado para hacer mano de obra pero no me dan ni hielo por los problemas que hemos tenido. Plata no tengo para la garantía, Vicente no pondrá y no sé cómo vamos a terminar”, decía Caballero en un mensaje para los trabajadores, donde también los criticaba por no haber concurrido a trabajar durante la cuarentena en que tenía pescado para tres días.

La decisión de bajar la persiana en la fasonera la comunicó el propio Caballero a dirigentes del SOIP que acudieron el viernes pasado a una reunión por el tema del garantizado. Finalmente estuvo el dinero de la semana y la garantía de que la abonará mientras se prolongue la cuarentena. Pero ese mismo día convocó a los obreros a retirar los elementos de trabajo.

“Nos dijo que no pensaba volver a abrir y nos llevamos acrílicos, gomas, delantales, cuchillos, botas. Yo no pude ir a trabajar porque tengo una hija de cinco años y la niñera no viene a cuidarla. Hay que esperar a que termine la cuarentena para negociar la indemnización de la que una parte se hará cargo INAL y la otra parte Domingo”, contó Karina, una filetera con diez años de antigüedad en la empresa, ante la consulta de REVISTA PUERTO.

Diego Cogliandro, el mismo abogado que contrató Arte Pesca para liquidar la empresa y arreglar a los 120 obreros del pescado a principios de año, es el abogado de Comercial INAL y quien ya le pidió a Caballero los años de antigüedad de cada obrero y fue al sindicato a negociar la indemnización para cada uno.

De Aguilar y Silomar no se tienen muchos más detalles pero los trabajadores de la tercera fasonera incluida en estos cierres en medio del aislamiento, fueron a pedir asesoramiento al sindicato. La industria está exceptuada como esencial pero no hay materia prima por la inactividad de la flota. Mientras dure la cuarentena nadie puede movilizar a ningún lado. Ganas no faltan.

Sumando los de Arte Pesca, la reducción de personal bajo convenio que hizo Marcela Caputo en Taturiello, Ostramar y el resto de fasoneras y cooperativas, la estampida de Miguel Ángel “Chuli” Gómez en La Milagrosa, Rosa Mar y La Pochita, con estos nuevos casos ya son más de 500 trabajadores los que perdieron su fuente de empleo desde principios de año.

Pero con estos datos llama mucho la atención que la industria pesquera se haya quedado afuera del Programa de Asistencia de Emergencia al Trabajo y la Producción, lanzado ayer por el gobierno nacional a través del Decreto 332. Incompresiblemente dicen que Carlos Liberman viene haciendo un trabajo sobresaliente en la Subsecretaría de Pesca. Por lo que deja ver la realidad, esa eficiencia brilla por su ausencia.

Fuente: Revista Puerto

Juan

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