No sólo llora Del Potro: el impacto que genera saber que se va uno de los héroes

Lloran los chicos. Los videos circulan por WhatsApp, se viralizan por las redes sociales y de pronto “el país” entra en eclosión emocional, en medio del estupor. La noche del 27 de junio de 2016, desde el vestuario, en medio de la frustración por no poder ganar un título con la selección tras perder la final de la Copa América con Chile, a Leo Messi se le ocurrió decir: “Se terminó para mí la selección. Esto no da para más”. La reacción general fue instantánea. Incredulidad pura. Nadie la vio venir. Después Messi volvió y años más tarde se dio el gusto más lindo de su carrera: el que lo hizo llorar de felicidad, ganando la Copa América 2021.

Fuente: LA NACION

Juan Martín del Potro no es Lionel Messi y el tenis no es el fútbol, pero ambos, deportista y deporte, son también inmensos y guardan una relación muy especial con el público argentino. Es probable que este momento sí lo estuviéramos viendo venir, porque más de una vez nos habíamos preguntado: “¿Otra vez al quirófano?”, “¿Cómo se vuelve a empezar una rehabilitación, por quinta, sexta vez?”
Oscar Roberto Castro
Las presencias de Delpo en el circuito fueron cada vez más espaciadas. Aunque nos acosumbramos, de alguna manera, a esperar sus regresos. Como el tipo que siempre lo puede. Imaginamos que lo podría a sacar del ruedo una muñeca, pero jamás una rodilla y por golpearse en una caída tonta. Porque, ¿cuántas veces nos caímos en la plaza o en la calle como se cayó él en Shanghai y la resultante no fue más que una “frutilla” molesta?

Lo hemos visto llorar varias veces a Del Potro. Un gigantón propenso al quiebre emocional. Por pérdidas familiares. Hasta se conmovió con su mensaje cuando perdió a una de sus mascotas (César), un perro gigantón como él y entrañable. ¿Cómo no iba a quebrarse ayer si tenía que anunciar lo que pensaba que nunca iba a decir? Por ahí sí a causa de los años, o de sentir que ya no podía jugar de igual a igual, pero jamás por una lesión.

Pero más allá del impacto propio que causa su mensaje de inminente despedida, sea en el Buenos Aires o en Río de Janeiro su adiós del tenis, detrás de escena está el otro impacto: el que siente aquél fan que vibró y sufrió a la par de Delpo en cada una de sus actuaciones mágicas, epopéyicas. Cuando se lo veía pararse frente al Big Three y no sólo hacerles frente con honor, sino también ganarles. Hablamos de Rafael Nadal, Roger Federer y Novav Djokovic, los tres más ganadores de la historia.

Es también el fan que despotricó y sintió en carne propia cada uno de los anuncios sobre una nueva lesión e intervención quirúrgica; el que esperó un posteo del ídolo desde la cama de internación con el pulgar arriba, mostrando que no se iba a rendir así nomás.

Porque váyase hoy, mañana, o cuando fuere, Del Potro marcó la vida de los argentinos y los (nos) hizo emocionar. Como tantos otros deportistas que brillaron y dejaron su ejemplo por el mundo. Con un golpe ganador, con una frase o con un simple gesto. Como aquel video en el que contaba de sus esfuerzos, en una mañana lluviosa, y agradecía el apoyo de los amigos para no bajar los brazos. Instando a todos a no dejar de pelear aunque la adversidad parezca inabordable.

Y tuvo, el tandilense, el bonus track que significó cumplir el último gran sueño del deporte nacional con la conquista de la Copa Davis en Croacia, allá por 2016. A esa altura ya era una utopía y fue ese gigantón ya maduro, herido por las operaciones, peleando como un cruzado contra el destino. Hubo monstruos que no pudieron, como Guillermo Vilas o David Nalbandian. Del Potro sí lo consiguió y aunque eso no signifique necesariamente que haya sido mejor que ellos, sí es motivo suficiente para que se ganara nada menos que el corazón de la gente.

Por eso ya empieza a brotar la nostalgia. Arrancó con la compra de tickets apenas se supo de su intención de jugar el torneo que sólo una vez había disputado (2006) y que tenía casi vedado de su calendario por desencuentros con Martín Jaite, director del certamen. Como si la gente intuyera que se acercaba la despedida, aunque en el fondo no tenía el mínimo deseo de escuchar ese “más que una vuelta, esto es una despedida”.

Nostalgia que no es exclusiva del público. Delpo llegó al corazón de sus pares, de esos que también conmovieron y están en otra escala. Irrumpe una gloria como Manu Ginóbili, conmovido, y le deja su mensaje: “Tus lágrimas son las de todos los que amamos y estamos cerca del deporte. Te admiro y aprecio. Todo lo mejor amigo!”.

O de Gaby Sabatini. “Disfrutamos mucho de verte jugar y nos hiciste vibrar tantas veces, gracias por todo lo q le diste a este deporte q tanto amamos. Hoy tenes una vida por delante y mucho por recorrer, q seas muy feliz siempre. Seguiremos compartiendo muchos momentos más.Te quiero @delpotrojuan”.

A disfrutar sus últimas funciones. Sí, no hay exageración alguna: se está yendo uno de los héroes. De esos que nos hizo emocionar no una vez, sino decenas. ¡Se lo va a extrañar!

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