Contenedores, la figurita difícil del comercio mundial

Faltan contenedores a nivel internacional, la pandemia modificó el curso normal, ahora, con mas demanda, ya comienza a sentirse la escasez también en Argentina.

Ya lo habíamos anticipado con la nota sobre comercio exterior del 17 de agosto pasado con el título “China reanuda crecimiento y genera impacto comercial“.

La enorme utilidad que tienen desde hace algunos años, los “contenedores”, creados para el transporte de mercaderías a través de aviones, trenes, camiones diseñados a tal fin y por sobre todas las cosas, en buques, en la mayoría de los casos, con el objetivo de la exportación e importación de materias primas, como tantas cosas que no se planifican, desvían su rumbo o bien se salen de sus carriles deseados.

A la hora de buscar explicaciones, las causas pueden ser numerosas.

Diversos puertos de los Estados Unidos, de Asia y Europa, han hecho que algunas navieras, tuvieran que suspender sus recaladas, debido a la escasez de contenedores refrigerados.

¿Es una señal de alarma para la actividad pesquera en nuestro país o podría no afectarnos por qué los volúmenes no son los de otros continentes?

Según datos relevados y siguiendo un informe de mundo marítimo de Chile, “la escasez de contenedores y la congestión de los puertos de Estados Unidos, Europa y Asia ha llevado a las navieras a cancelar recaladas en los puertos de la Costa Este de Sudamérica (ECSA)

El principal problema radica en el transporte de carne vacuna, fundamentalmente de Brasil, el máximo exportador de carne vacuna, donde ya se ve como diversos frigoríficos están repletos de carne que no han podido enviar a otros países, como consecuencia de lo que aquí planteamos.

¿Esta falta declarada de contenedores en varios países, podría llegar a generar consecuencias en la actividad pesquera y en las activas exportaciones que se realizan desde las distintas terminales argentinas?

Ante este tipo de planteos, habitualmente se abren más preguntas que respuestas, aunque parezca una obviedad decirlo.

Ahora bien, hagamos el ejercicio de leer, no solo lo escrito, sino también el “entrelíneas” de algunos actores principales de esta actividad. Y hagamos también el ejercicio de pensar que donde está escrito “carne” leamos, pescados, mariscos, y la inmensa cantidad de productos que se pueden refrigerar, conservar y enviar a través de un contenedor.

Las autoridades de Terminales Río de la Plata (TRP) ante una consulta periodística, y en declaraciones de Benito Renfurm, de la firma Hamburg Süd, dijo: ” Sí, capacidad hay “, al ser consultado si el país cuenta con suficientes contenedores refrigerados para atender un aumento de la demanda de carne de EE.UU.

El gerente de operaciones, Manuel Martínez, de la firma D.P. World Group, explicó que el “pico” de carga de contenedores en las terminales portuarias se da durante fin de año, debido a las importaciones de productos provenientes del Lejano Oriente y que el máximo de cargas por exportación ocurre a mediados de año, por la venta al exterior de cítricos.

Por su parte, ante el mismo medio, Facundo Hernández Vieira, gerente comercial de TRP, precisó que la terminal mueve un millón de contenedores, y es el único que cuenta con cuatro líneas ferroviarias que permiten el traspaso de los contenedores a los buques.

Respecto de la diferencia de costos de los fletes marítimos y terrestres, el gerente de Hamburg Süd, Benito Renfurm, señaló que “los 1.000 kilómetros que hay entre Buenos Aires y Mendoza demandan US$1.400 dólares de flete, en tanto que los 11.000 kilómetros que existen entre Buenos Aires y Rotterdam demandan un flete de US$700”.

Y ya que se menciona a Mendoza, se puede citar esa provincia y sus alrededores, como grandes productores de vinos y sus afines, donde poseen no solo una gran producción, sino también una enorme calidad. Allí también están vivenciando la escases de contenedores, aún sin frío, como lo reflejó nuestra colega Sol Devia, en el tradicional diario Los Andes de Mendoza.

A esta altura de la lectura, y de esos datos, podríamos abrir otro interrogante una vez más, que no es otro que el que venimos planteando líneas arriba: ¿puede afectar a la actividad pesquera argentina esta falta de reefer?

Por un lado tenemos al langostino en uno de sus puntos máximos de la propia cadena productiva.

Un marisco deseado, aceptado, valorado y consumido en todo el planeta, a sabiendas que nuestro país no solo es productor, por llamarlo de alguna manera, sino que es responsable de enviar un producto de calidad, a través del cuidado en cada una de sus etapas, por empresas argentinas que saben lo que hacen, no solo por experiencia sino por capacidad de trabajo y amplios conocimientos en la materia.

¿Deberíamos preocuparnos entonces por la situación que nos convoca este artículo?

La respuesta está en el estudio, la preocupación y ocupación del conflicto y sobre todas las cosas en la planificación. Factor, éste último, para que se siga por el mismo camino, pero que incluya un crecimiento sostenido en el tiempo como viene ocurriendo.

Los contenedores, sobre todos los reefer, más los portacontenedores, están en un etapa de crisis a nivel mundial, por gran parte de lo expuesto.

Las crisis dan oportunidades, todo será cuestión de ver, cuándo, cómo, dónde, porque ya lo sabemos.

Por @Gustavoseira

Fuene:Pescare

Juan

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