China cambió su demanda y la acuicultura toma impulso en Ecuador

En mercados deprimidos, la demanda se hace fuerte. La misma es impulsada desde China, que cambió su estrategia y con ella, modificó hábitos que directamente impulsan a los mercados productivos de pescados y mariscos, en este caso de cultivo.

Fuente: Pescare

La mirada amplia hacia otros mercados permite también una introspección. De alguna manera marcan lo que sucede en algunos países y hacia donde se puede ir y tal vez que dirección no tomar.

De acuerdo a lo que señala el especialista Gorjan Nikolik –analista senior- en forma pública y como lo ha hecho en el Foro de Mariscos del Atlántico Norte, China ha pasado de ser el mayor exportador de productos del mar del mundo, pasando a ser un importador neto.

Esto le posibilitó por ejemplo a Noruega al primer lugar luego de más de una década en el segundo escalón, aunque ese liderazgo se ve de alguna manera “amenazado” por el ya no asombroso Ecuador, quien de acuerdo a los números, está en franco camino a superar a los noruegos a través del crecimiento continuo de su industria camaronera.

De acuerdo a lo que calcula el analista Nikolik, es posible que en los próximos siete años, el mayor exportador de productos del mar sea: Ecuador.

En el año 2012, China fue el principal exportador mundial, seguida de Noruega, Tailandia y Chile.

Ya en el año 2017, China seguía a la cabeza, seguida de Noruega, India, Chile y Ecuador. Pero en 2022, con un crecimiento de las exportaciones chinas de productos del mar a una tasa del 1,8 % y un aumento del 10 % en las importaciones, China se convirtió en un importador neto.

Durante el mismo período de 10 años, Ecuador pasó de ser el noveno exportador neto al segundo lugar.

El especialista señaló que “el mundo entero ha cambiado en solo un par de años. Noruega ha llegado al número uno, pero me pregunto si para 2030, si Ecuador, con su camarón y su crecimiento basado en el volumen, puede llegar a la cima. Tiene un largo camino para ponerse al día, pero tiene una muy buena capacidad de crecimiento”.

El comercio noruego se centra de gran modo en el salmón de piscicultura y el de Ecuador se basa en su producción de camarones. Existen fuertes similitudes entre los dos, principalmente en que Ecuador es un país pequeño, con un mercado interno muy pequeño, y ofrece el clima perfecto para la especie que está produciendo.

El comercio de exportación ecuatoriano comenzó con la venta de camarones a los mercados de EE. UU. y la Unión Europea, pero se ha vuelto mucho más dependiente del suministro de China en los últimos tiempos: hoy en día, alrededor del 60% de sus exportaciones de camarones van a China.

En los últimos dos años, las exportaciones totales de camarón se duplicaron en valor de 3 mil millones de dólares, a más de 6 mil millones de la misma moneda.

“Ha tenido un crecimiento realmente impresionante y hay más por venir porque este país no está en absoluto en su máxima capacidad de producción. No me sorprende que Noruega, Vietnam, Ecuador, Chile o India sean grandes exportadores. Estos son países únicos con mercados internos relativamente pequeños y, por lo tanto, son exportadores naturales. Pero China no es un exportador natural. Se ha mantenido en la cima gracias a una combinación de políticas gubernamentales y habilidades acuícolas”, dijo Nikolik.

“Pero las cosas están cambiando con China. Se ha unido a las filas de las otras grandes economías. En cuanto a dónde irá en el futuro, se está envejeciendo y dependiendo cada vez más de las importaciones”, amplió el especialista.

Si bien China ya no es un exportador neto de productos del mar, sigue siendo el exportador de productos del mar más grande del mundo por volumen, generando además sorpresa, sobre todo porque es un mercado de 1.400 millones de personas a las que les gusta comer mariscos.

Ampliando su estudio, Nikolik destacó que el camarón y el salmón han sido los dos grandes líderes del comercio mundial de productos del mar, y que a ambos les ha ido “fantásticamente bien” en los últimos dos años, cada uno registrando ventas superiores a 25 mil millones de dólares, habiéndose recuperado muy sólidamente después de los desafíos traídos luego del COVID.

De las ocho principales especies comercializadas, el salmón y el camarón son las dos únicas dominadas por la acuicultura, y el resto (pequeños pelágicos y marinos, bivalvos, peces de fondo y atún) se derivan de la pesca de captura salvaje, señaló el especialista, destacando algo muy puntual: “Estos productos pesqueros no tienen un camino de crecimiento a largo plazo, mientras que el salmón y el camarón de cultivo sí”.

En concreto, quien manda en la comercialización es la demanda, por cuanto toda selectividad o cambio en ella, directamente modifica los volúmenes transados, máxime viniendo de China con un mercado de consumo casi infinito comparado en numero de habitantes. China modificó hace algunos años, ciertos hábitos, hoy su demanda apunta al mercado del cultivo, y es eso lo que está erosionando fuertemente los volúmenes de transacciones y de precios. No es problema de oferta pareciera, cuando el año pasado se absorbieron más de 4.800.000 Tn de langostino de cultivo con precios sostenidos que podría ser la causa en la baja del langostino salvaje del Atlántico sur, aunque con sabores, gustos, formas y disponibilidad diferente, que desde aquí no se supo diferenciar, lamentablemente.

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